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Un simpático corto de animación recoge la ‘sufrida’ relación de un perro y un niño

septiembre 21st, 2017 | Posted by otcvet in Consejos | Perros

No hay nada más entrañable que ver a un niño y un perro compartiendo juegos, siestas o ‘charlas’; pero es muy probable que esta relación funcione a la perfección gracias a que uno de los miembros tiene gran paciencia, aguante y sobre todo, un amor incondicional que le lleva a supeditar sus propias necesidades a las de su pequeño humano.

Boo! es un corto de animación que nos hace sonreír a la vez que reflexionar sobre el tipo de relación que establecen los más pequeños de la casa entre ellos, hablamos de perros y niños.

Hace unos meses tratábamos sobre cómo preparar la llegada de un bebé a un hogar con perros o gatos para que ambos empezaran con buen pie, o buena pata, y así evitar posibles conflictos entre ellos.

Porque no se trata solo de que el perro aprenda a compartir a sus humanos con un nuevo miembro de la familia, ceda parte de su espacio y se acostumbre a sonidos nuevos, rutinas extrañas…también hay que educar al niño a respetar el espacio del animal y sobre todo a interpretar su lenguaje corporal para que se establezca una mejor comunicación y en definitiva relación entre ellos.

Pero los niños pequeños no siempre identifican las necesidades de un perro y otras veces se niegan a aceptarlas porque priorizan las suyas por encima de todas, bien porque les vence el deseo de jugar o achuchar o porque no son conscientes de que su comportamiento puede molestar o contrariar al animal.

Normalmente los perros soportan con gran estoicidad todos esos excesos de cariño, los pisotones involuntarios, los despertares ruidosos y moviditos o los juegos de disfraces, pero a veces en contadas ocasiones pueden reaccionar de manera involuntaria y no deseada poniendo en peligro la integridad de sus pequeños amigos humanos.

Imaginemos al niño saltando en el sofá que cae involuntariamente sobre el perro, a la niña que le quita la comida o al peque que se disfraza y se esconde para pegarle un susto; en situaciones en las que el perro se ve amenazado puede reaccionar de forma violenta para tratar de defenderse por mucho que adore al niño que en ese momento se le muestra como amenaza.

La única forma de evitar estas situaciones, además de la educación, es la supervisión; un niño pequeño nunca debería quedarse a solas con un perro o un gato sin la supervisión de un adulto.

Dicho esto, aún así no podemos dejar de sentirnos identificados con los dos protagonistas del corto, sobre todo los que nos hemos criado con perros en casa y que, a pesar de las advertencias de nuestros mayores, hemos incordiado con nuestro exceso de atención al sufrido can que, lejos de quejarse, nos ha colmado resignado de mimos y lengüetazos.

Vía: Srperro
También puedes ver: Cuando perros y gatos conviven como hermanos…esto es lo que pasa

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