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Cinco cosas que haces que no le gustan a tu perro

abril 26th, 2017 | Posted by otcvet in Consejos | Perros

¿Estás seguro de que todo lo que haces por complacer a tu perro le resulta agradable? ¿Sabes qué cosas realmente le gustan y cuáles no?

A veces tendemos a humanizar el comportamiento de nuestro perro e interpretamos sus señales como si fuera una persona más, pero ni su conducta ni sus hábitos responden a patrones típicamente humanos.

Hoy mismo leíamos en El País un artículo que nos ha hecho reflexionar sobre determinadas rutinas que pensamos que le gustan a nuestro perro, debido a que interpretamos mal su respuesta, y que podemos corregir aprendiendo a entenderle mejor.

Este artículo, en el que se alude a una especie de guía en forma de libro de la adiestradora de perros noruega Turid Rugaas, titulado Señales de calma (KNS Ediciones), nos sorprende con unas revelaciones que dejan en entredicho nuestro conocimiento sobre conducta canina.

Así, enumeran cinco cosas que creemos que le gustan a nuestro perro, pero no, y nos explican por qué.

Chincharle con un objeto en alto para que salte

Seguro que lo has hecho alguna vez o lo has visto hacer a alguien: levantar un palo o un muñeco o cualquier objeto en alto para que el perro salte sobre sus patas traseras tratando de alcanzarlo. Este tipo de juego no es solo dañino a nivel físico ya que saltar en vertical contra el suelo puede producirle lesiones, también le provoca ansiedad y una sensación de impotencia y frustración si no consigue el objetivo.

Acariciarle cuando tiene miedo

Reconfortarle en situaciones de pánico mediante caricias no solo no resulta efectivo sino que puede aumentar aún más la inseguridad y el temor; en El País lo explican de esta manera:

«Si hay una tormenta o petardazos, abrazar o acariciar a tu perro no le quita el miedo: se lo refuerza», dicen en la agencia de educadores caninos Voran. «Les da la impresión de que realmente está pasando algo terrible, que hay motivos para preocuparse, porque su dueño se ha puesto a achucharles. Lo mejor es que aparentemos normalidad. Eso es lo que más les puede relajar. Y si el perro se mete debajo de la cama un rato, que lo haga. Pero que pase su proceso solo. Así lo gestionará con la menor ansiedad».

Tirarle la pelota infinidad de veces

Todos los juegos repetitivos que se vuelven obsesivos pueden provocar en nuestro perro ansiedad. ¿Significa esto que no debemos jugar a la pelota con él? No, no hay que ser tan tajantes, solo que debemos vigilar su estado durante el juego.

Si vemos que se pone muy ansioso hasta el punto que se vuelve obsesivo con la pelota, ladra mucho para que se la lances y tiene el pulso muy acelerado (taquicardias), entonces mejor parar el juego; lo mejor, controlar los tiempos de este tipo de juegos para que no le exciten demasiado.

Premiarle en exceso

Al igual que en los juegos la clave está en la moderación, ya que lo que en un principio puede resultar beneficioso para obtener una determinada respuesta en nuestro perro, usado en exceso puede volverse contraproducente.

Los premios o recompensas son un recurso muy útil para estimular determinadas conductas, pero si se abusa de ellos pueden hacer que el perro se vuelva egoísta e interesado y se niegue a actuar si no recibe nada a cambio.

Abrazarle

He de admitir que yo soy mucho de achuchar y hasta ahora no me había planteado que esto pudiera ser una conducta desagradable para los perros.

Por lo visto a los canes no les gusta que les invadan su espacio más íntimo y los abrazos les restan ese espacio provocándoles ansiedad y malestar; simplemente no se quejan porque nos quieren y aguantan lo que sea si viene de nosotros.

Por último, yo añadiría a estas cinco prácticas habituales que realizamos las personas y que resultan desagradables a nuestros perros algunas otras como darles palmaditas en la cabeza, hacerle cosquillas en las patitas, soplarles…

Aunque cada perro tiene un nivel de tolerancia distinto y expresa de diferente manera lo que le agrada y lo que no, a estas alturas ya deberíamos saber qué cosas no le gusta que le hagamos como por ejemplo qué zonas de su cuerpo no le gusta que le toquen.

En este sentido, muchos canes parecen coincidir en que detestan que les toquen la parte superior de la cabeza (y aún más darles palmaditas), las patas o el rabo y que sus zonas favoritas para recibir mimos en forma de caricias son la tripa, el pecho o debajo de la barbilla.

En Super Cachorros nos dan unas indicaciones que nos ayudan a detectar si el perro desea ser acariciado y las zonas exactas en las que le resulta más agradable.

Vía: El País
También puedes ver: Cinco razones para adoptar en lugar de comprar un perro o gato

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